El 29 de julio de 1980, los músicos sobrevivientes de Joy Division regresaron a los escenarios en el Beach Club de Manchester. Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris realizaron su primera aparición pública apenas dos meses después del fallecimiento de Ian Curtis. Esta presentación marcó el inicio de una transición dolorosa pero necesaria para la continuidad de su carrera artística.
La atmósfera del evento estuvo cargada de incertidumbre y un respeto solemne por parte del público asistente. El trío decidió presentarse sin un nombre oficial definido, aunque la historia reconoce este momento como el punto de partida de New Order. La agrupación enfrentó el reto técnico y emocional de reconfigurar su sonido en un formato de tres integrantes.
El renacimiento sonoro tras la tragedia de Ian Curtis
Durante el concierto, la banda interpretó composiciones que reflejaban el luto y la experimentación sonora característica del post-punk. El repertorio incluyó piezas fundamentales como In a Lonely Place y la primera versión de Ceremony, temas que Curtis ayudó a escribir antes de su muerte. Estas canciones sirvieron como un puente musical entre el pasado oscuro y el futuro electrónico del grupo.
Bernard Sumner asumió el rol de vocalista principal de forma provisional, a pesar de sus dudas personales sobre liderar la banda. Por su parte, la sección rítmica de Hook y Morris mantuvo la intensidad que definió su etapa anterior en los estudios de grabación. Este show demostró que la química creativa de los músicos permanecía intacta a pesar de la ausencia de su icónico líder.
El Beach Club de Manchester como escenario del cambio
La decisión de seguir adelante cumplió con el pacto previo de disolver Joy Division si alguno de sus miembros abandonaba el proyecto. Tras esta presentación, el grupo adoptó oficialmente el nombre de New Order para distanciarse de la sombra de su catálogo previo. El evento en el Beach Club se convirtió en un hito de resiliencia dentro de la industria musical británica.
Poco después de este debut, la banda incorporó a Gillian Gilbert para expandir sus posibilidades sonoras con sintetizadores. El concierto del 29 de julio de 1980 no solo cerró un capítulo trágico, sino que sentó las bases del synth-pop que dominaría la década siguiente. La valentía de volver al escenario transformó el dolor en uno de los legados más influyentes del rock alternativo.
Stephen Morris y Gillian Gilbert, miembros fundadores de la icónica banda británica New Order, anunciaron su retiro de las giras internacionales por un periodo indefinido. La pareja citó motivos de salud personal como la causa principal para suspender su participación en los compromisos en vivo de la agrupación. Esta decisión afecta directamente las presentaciones programadas para la segunda mitad de 2026, generando una transformación inesperada en la dinámica escénica del conjunto de Manchester.
La noticia se difundió a través de un comunicado en la cuenta oficial de Instagram de la banda, donde expresaron su pesar por la situación. Los integrantes restantes, Bernard Sumner, Phil Cunningham y Tom Chapman, manifestaron su apoyo total a sus compañeros ante estas circunstancias imprevistas. La ausencia de Morris en la batería y Gilbert en los teclados representa un cambio significativo para el sonido característico que el grupo ha mantenido durante décadas.
New Order enfrenta cambios drásticos en su alineación para 2026
Bernard Sumner se posiciona ahora como el único integrante de la formación original que encabezará el cartel del festival Fauna Primavera en Chile. El evento, que se llevará a cabo del 26 al 28 de noviembre en Santiago, contará con el apoyo de Cunningham y Chapman para cubrir el repertorio. La logística del tour continuará según lo previsto, adaptando los arreglos musicales para honrar el legado de las piezas fundamentales de la discografía del grupo.
La industria del rock alternativo observa con atención este ajuste, considerando que Morris y Gilbert son pilares de la transición de Joy Division hacia el synth-pop. A pesar de los cambios en la alineación de gira, el equipo de producción asegura que la calidad de los espectáculos no se verá comprometida.
El Salón de la Fama y el reencuentro con Peter Hook
La expectativa se centra ahora en la ceremonia de inducción al Rock & Roll Hall of Fame, programada para el 14 de noviembre en Los Ángeles. Se prevé que Stephen y Gillian asistan al evento para recibir el reconocimiento que honra el impacto de Joy Division y New Order en la música global. Este hito histórico reunirá a la clase de 2026 en una gala que celebra la innovación sonora de la escena post-punk británica de los años 80.
El bajista original Peter Hook confirmó su asistencia a la gala, aunque reiteró su negativa a compartir el podio con sus antiguos socios creativos. La tensión interna entre los fundadores añade una capa de complejidad al reconocimiento institucional que la banda recibe este año. El legado sonoro de temas como Blue Monday y True Faith permanece como un pilar fundamental para las nuevas generaciones que consumen el catálogo clásico de la agrupación.
La historia de la música cambió para siempre el 18 de mayo de 1980. Aquel día, la trágica partida de Ian Curtis dejó un vacío imposible de llenar en la escena de Manchester. Los integrantes sobrevivientes se enfrentaron a la decisión más difícil de sus vidas profesionales. El grupo debía elegir entre el silencio definitivo o una reinvención total frente a sus seguidores.
Existe un detalle fundamental que definió el destino de la agrupación en ese momento. Años atrás, los cuatro músicos habían realizado un pacto sagrado y muy estricto. El acuerdo establecía que si algún miembro abandonaba la banda, el nombre de Joy Division desaparecería para siempre. Sin la presencia de su líder vocal, Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris decidieron honrar esa promesa. Esta lealtad mutua fue el motor que impulsó el nacimiento de una nueva identidad sonora.
El proceso de búsqueda para un nuevo nombre no fue sencillo para los tres músicos. Ellos se reunieron en su espacio de ensayo habitual para tratar de encontrar una salida a la tristeza. Necesitaban una marca que representara un reinicio absoluto y que los alejara de las comparaciones constantes con el pasado. La intención era seguir creando arte juntos pero bajo una filosofía de trabajo renovada y valiente. El futuro de sus carreras dependía de encontrar un concepto que los definiera nuevamente.
Fue su representante, Rob Gretton, quien finalmente propuso el nombre que hoy todos conocemos. La etiqueta de New Order sugería una estructura diferente y un camino lleno de nuevas posibilidades. Aunque algunos sectores de la prensa malinterpretaron el origen del término, para los artistas significaba esperanza. Esta decisión permitió que la banda se transformara en un pilar de la música de los ochenta.
El nacimiento de un sonido que conquistó el mundo
La llegada de Gillian Gilbert al ensamble aportó el equilibrio necesario para consolidar esta nueva etapa. La transición desde el rock oscuro hacia el pop electrónico fue un movimiento artístico muy audaz. Las primeras grabaciones de New Order todavía conservaban algunas sombras de su origen en los clubes de Inglaterra. Sin embargo, pronto lograron desarrollar un estilo propio que conquistó las pistas de baile de todo el mundo. El cambio de nombre resultó ser el catalizador de una revolución musical.
El éxito masivo llegó con canciones que hoy son consideradas himnos inmortales para todas las edades. La capacidad de sobrevivir a la tragedia y florecer nuevamente es la verdadera esencia de este grupo. New Order logró lo que parecía imposible: mantener vivo el espíritu de sus raíces mientras diseñaba el futuro del sonido. El legado de ambas bandas permanece unido en la memoria colectiva como un ejemplo de resiliencia artística. Hoy, su historia sigue inspirando a quienes creen que siempre hay oportunidad para un nuevo comienzo.
Peter Hook manifestó su postura sobre la próxima inducción al Salón de la Fama del Rock junto a sus antiguos compañeros de New Order. El bajista admitió que, aunque existe la posibilidad de un reencuentro en el escenario, las heridas del pasado siguen presentes en su entorno familiar. La gala se llevará a cabo el 14 de noviembre en el Peacock Theater, reuniendo a las figuras más importantes de la música contemporánea hoy. Actualmente, ediciones de discos clásicos como Power Corruption and Lies se comercializan por 24.98 dólares, lo que equivale a 412.17 pesos mexicanos.
La relación entre Hook y la banda se fracturó definitivamente en el año 2007 tras una serie de desacuerdos profesionales y legales muy intensos. Desde entonces, el músico ha liderado su propio proyecto interpretando el catálogo de Joy Division sin mantener contacto real con los demás integrantes. El uso del nombre de la agrupación es uno de los puntos más conflictivos que aún generan molestia en el artista británico actualmente. Esta situación técnica sobre la propiedad de la marca obligó a Hook a ceder su lugar a otros bajistas durante los últimos conciertos.
Oasis como posibles mediadores para una tregua histórica
Durante una charla reciente con la prensa internacional, Hook bromeó sobre la participación de la banda Oasis en la misma clase de inducidos. El músico sugirió que Liam y Noel Gallagher podrían actuar como intermediarios ideales para resolver las profundas diferencias con su colega Bernard Sumner. Los hermanos Gallagher lograron superar sus propias disputas públicas el año pasado para emprender una gira de reunión que rompió récords. El bajista considera que el ejemplo de reconciliación de sus compatriotas es una señal positiva para toda la escena del rock.
Hook señaló que no existirían mejores mentores para una reconciliación que los líderes de la banda de Manchester en la industria de la música. La idea de que los Gallagher ayuden a pactar un saludo entre los fundadores de New Order generó una gran expectativa mediática inmediata. Esta tregua permitiría que el grupo interpretara temas clásicos como Blue Monday o Love Will Tear Us Apart durante la noche de gala. Para los seguidores, ver a los arquitectos del post-punk unidos nuevamente representaría el momento más emotivo de toda la ceremonia.
Las condiciones para un reencuentro genuino en el escenario
El bajista aclaró que no aceptará una tregua de una sola noche sin un esfuerzo real por parte de sus antiguos socios de banda. Hook no ha mantenido una conversación directa con Bernard Sumner o Gillian Gilbert en los últimos quince años debido a sus pleitos en la corte. El músico enfatizó que se requiere la construcción de una relación honesta para considerar seriamente su participación activa en la próxima ceremonia. La posibilidad de compartir el podio para aceptar el premio depende totalmente de un acercamiento privado y sincero.
La batalla legal por los derechos del grupo representó un costo económico y emocional muy alto para el entorno familiar del bajista de Manchester. El artista mencionó que una disculpa sincera y un acercamiento privado serían los únicos detonantes reales para cambiar su decisión de mantenerse alejado. El mundo de la música permanece atento a cualquier movimiento que indique una posible reunión de la alineación original tras dos largas décadas. Al final, Hook dejó abierta la puerta para ser sorprendido gratamente si sus antiguos colegas deciden buscar un camino de paz.
La transición de Joy Division a New Order en 1980 representa uno de los procesos de reinvención más exitosos en la historia del rock contemporáneo. Tras la muerte de Ian Curtis, Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris, junto a la incorporación de Gillian Gilbert, abandonaron las estructuras densas del post-punk para integrar sintetizadores y cajas de ritmo. Esta evolución generó un catálogo de piezas fundamentales que alteraron la producción discográfica y la cultura de los clubes nocturnos en las décadas de los 80 y 90.
El punto de ruptura definitivo ocurrió en 1983 con el lanzamiento de Blue Monday. Esta pieza ostenta el récord de ser el sencillo de 12 pulgadas más vendido de todos los tiempos. La importancia técnica de la canción reside en su uso pionero del secuenciador y la caja de ritmos Oberheim DMX. Un dato histórico relevante es que Factory Records perdió dinero con cada copia vendida inicialmente debido al costo excesivo de producción de la funda, diseñada por Peter Saville para imitar un disco flexible (floppy disk). En subastas de memorabilia recientes, una copia original de esta edición en estado impecable se ha vendido por 300 dólares, lo que equivale a 5,010 pesos mexicanos al tipo de cambio actual.
El dominio del synth-pop y la consolidación en las listas de Estados Unidos
La capacidad melódica de la banda alcanzó su madurez con Bizarre Love Triangle, incluida en el álbum Brotherhood (1986). Aunque no fue un éxito masivo inmediato en el Reino Unido, la canción se convirtió en un himno generacional en América Latina y los Estados Unidos. La estructura de la pieza destaca por la interacción entre el bajo melódico de Peter Hook y las capas de sintetizadores digitales. Esta fórmula permitió que la banda transitara hacia un mercado pop más amplio sin perder su credibilidad en la escena alternativa.
En 1987, la colaboración con el productor Stephen Hague para el tema True Faith consolidó la presencia de New Order en la cadena MTV. El video musical, dirigido por Philippe Decouflé, obtuvo el premio al Mejor Video en los Brit Awards de 1988. Hague aplicó técnicas de producción de alta fidelidad que dotaron a la voz de Sumner de una claridad inédita hasta ese momento. La inversión en la producción de este tipo de sencillos durante los años 80 alcanzaba cifras cercanas a los 50,000 dólares de la época por sesión, una apuesta financiera que aseguró la rotación constante en estaciones de radio globales.
El puente entre dos eras: “Ceremony” y el legado bailable
La canción Ceremony funciona como el eslabón narrativo entre el pasado y el futuro del grupo. Compuesta originalmente por los integrantes de Joy Division, fue regrabada como el primer sencillo de New Order en 1981. La pieza conserva la intensidad de las guitarras eléctricas pero introduce un ritmo más ágil que anticiparía el sonido de álbumes posteriores como Power, Corruption & Lies. Esta transición fue fundamental para establecer que la banda no sería una simple continuación de su proyecto anterior, sino una entidad con una visión estética propia orientada hacia la pista de baile.
Otros temas indispensables como TemptationyPerfect Kiss demostraron la destreza del grupo para extender las duraciones de las canciones pop hacia formatos de club. The Perfect Kiss, lanzada en 1985, fue la primera canción en ser acreditada con un video musical dirigido por Jonathan Demme. La ingeniería de sonido en estas grabaciones priorizó el uso de efectos de eco y delay en la batería, creando una atmósfera expansiva que definió el estándar del dance-rock.
La vigencia de New Order en la industria multimedia contemporánea se refleja en la presencia de sus temas en bandas sonoras y campañas publicitarias. Al analizar sus mejores canciones, se observa un patrón de innovación tecnológica que permitió al grupo sobrevivir a la volatilidad de las tendencias de los años 90. Hoy en día, sus composiciones se mantienen como referentes para nuevas generaciones de productores de música electrónica y bandas de rock alternativo que buscan el equilibrio entre la frialdad de las máquinas y la emotividad humana.
El lanzamiento de Power, Corruption & Lies en mayo de 1983 marcó el momento en que New Order abandonó definitivamente la sombra de Joy Division para establecer su propia identidad sonora. Tras la muerte de Ian Curtis en 1980, Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris, junto a Gillian Gilbert, transitaron hacia una fusión de post-punk y música electrónica de baile. Este álbum no solo consolidó el uso de sintetizadores en el rock independiente, sino que introdujo conceptos visuales y tecnológicos que alteraron la producción discográfica de la década de los 80.
El origen del título y el graffiti en la galería ICA
A diferencia de otros álbumes cuyos nombres provienen de letras de canciones, el título de esta producción surgió de una intervención urbana. Bernard Sumner eligió la frase después de ver un graffiti en el Institute of Contemporary Arts (ICA) en Londres. El artista conceptual Gerhard Richter ha sido mencionado frecuentemente como influencia, pero la banda confirmó que la frase “Power, Corruption and Lies” apareció escrita con spray en una de las paredes de la institución durante una exposición. La banda adoptó el enunciado como una crítica a las estructuras de poder de la industria musical y el clima político del Reino Unido en aquel periodo.
El código secreto de Peter Saville y la pintura de rosas
El diseño de la portada es uno de los trabajos más reconocidos de Peter Saville. La imagen presenta el cuadro A Basket of Roses (1890) del artista francés Henri Fantin-Latour. Saville encontró la obra en la National Gallery de Londres después de que el sello Factory Records rechazara otras propuestas. Para añadir un elemento de modernidad al arte clásico, Saville creó un código de colores en el borde derecho de la carátula. Este sistema de bloques cromáticos sustituye al texto; al descifrarlo mediante la rueda de colores incluida en la contraportada, el código revela el título del álbum y el nombre de la banda.
La exclusión estratégica de “Blue Monday” en el Reino Unido
A pesar de que Blue Monday es la canción más exitosa de la carrera de New Order y se lanzó apenas dos meses antes que el álbum, el sencillo no apareció en la versión original de vinilo en el Reino Unido. Factory Records mantuvo una política estricta de no incluir sencillos en los álbumes de larga duración para ofrecer valor adicional a los coleccionistas. Esta decisión técnica obligó a los seguidores a adquirir ambos lanzamientos por separado. Fue hasta las ediciones internacionales y las posteriores versiones en CD donde se integró el tema como pista adicional, alterando la secuencia original de ocho canciones que abría con Age of Consent.
El uso de tecnología de vanguardia y el secuenciador casero
La producción del álbum en los estudios Britannia Row destacó por la experimentación con equipo electrónico que pocos grupos de rock utilizaban en 1983. La banda empleó la caja de ritmos Oberheim DMX y el sintetizador Prophet 5. Stephen Morris y Bernard Sumner incluso diseñaron y construyeron sus propios secuenciadores mecánicos para lograr el pulso electrónico exacto que escuchamos en temas como 5 8 6. Esta integración de tecnología DIY (Do It Yourself) permitió que New Order desarrollara un sonido rítmico que influyó directamente en la escena house y techno de finales de la década.Power, Corruption & Lies se mantiene como un referente de la transición digital en la música popular. La combinación de bajos melódicos de Peter Hook con secuencias electrónicas precisas definió el estándar del dance-rock. Al cumplirse más de cuatro décadas de su estreno, el álbum conserva su relevancia técnica y estética, siendo un testimonio de la resiliencia creativa de un grupo que logró reinventarse tras la tragedia.
El lanzamiento del sencillo Ceremony en marzo de 1981 representó uno de los procesos de transición más complejos y significativos en la historia de la música alternativa. Esta composición, que cumple su cuadragésimo quinto aniversario este 2026, funcionó como el puente definitivo entre el final abrupto de Joy Division y el nacimiento formal de New Order. Tras el fallecimiento del vocalista Ian Curtis en mayo de 1980, los integrantes restantes —Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris— decidieron continuar con su trayectoria profesional, enfrentando el desafío técnico de redefinir su identidad sonora bajo una nueva denominación y sin su figura central.
La pieza se ha consolidado como un documento histórico de la radio internacional, capturando un momento de duelo y renovación creativa. Los especialistas en musicología señalan que Ceremony es el testimonio final del genio lírico de Ian Curtis, ya que el vocalista escribió la letra y participó en la estructura melódica antes de su deceso. La industria discográfica reconoce que esta grabación profesionalizó la transición del post-punk hacia el sonido new wave que dominaría las listas de popularidad durante el resto de la década de los 80, influyendo de forma permanente en las agrupaciones que surgieron en los años 90.
El origen de la composición en las sesiones finales de Joy Division
La historia técnica de Ceremony se remonta a las últimas semanas de actividad de Joy Division. Existen registros de audio de baja fidelidad que documentan la ejecución del tema durante el último concierto de la banda en la Universidad de Birmingham, realizado el 2 de mayo de 1980. En aquel periodo, la agrupación buscaba expandir su registro sonoro, integrando líneas de guitarra más luminosas que contrastaban con la densidad de sus trabajos previos. La letra de Ian Curtis para esta canción evitaba la desesperación absoluta, ofreciendo en su lugar una narrativa de trascendencia que hoy es analizada con rigor por la crítica especializada.
Tras la muerte de Curtis, los tres músicos sobrevivientes se trasladaron a los Estados Unidos para realizar una breve gira y reflexionar sobre el futuro del proyecto. Al regresar al Reino Unido, iniciaron las sesiones de grabación para la primera versión de Ceremony en los estudios Eastern Artists. El mayor reto técnico fue la interpretación vocal, responsabilidad que finalmente asumió Bernard Sumner. De acuerdo con los informes de producción, la voz de Sumner fue procesada para mantener una continuidad con el estilo de Curtis, pero permitiendo que una nueva sensibilidad melódica emergiera, estableciendo las bases de lo que sería el catálogo futuro de New Order.
La producción técnica de Martin Hannett y el cambio de sonido
La realización del sencillo contó con la supervisión técnica del productor Martin Hannett, figura clave en el diseño sonoro del sello Factory Records. Hannett implementó técnicas de grabación que resaltaban la sección rítmica de Stephen Morris y el característico bajo melódico de Peter Hook. La producción de 1981 priorizó la claridad de los instrumentos, alejándose de las atmósferas opresivas del álbum Closer. Esta decisión técnica facilitó que la canción fuera aceptada por los programadores de radio de formato alternativo, logrando una rotación constante en Europa y Norteamérica.
Existen dos versiones principales de esta grabación realizadas en un corto periodo de tiempo. La primera edición, publicada en enero de 1981, presentaba al grupo todavía como un trío. Sin embargo, tras la incorporación formal de Gillian Gilbert en los teclados y guitarra, la banda decidió regrabar el tema para una segunda edición lanzada en marzo del mismo año. La integración de Gilbert fue el factor que otorgó a New Order su estructura definitiva, permitiendo una mayor exploración de las texturas electrónicas. Los analistas del sector discográfico destacan que esta segunda versión es la que estableció el estándar de alta fidelidad que hoy rinden tributo los sistemas de audio inmersivo en 2026.
El legado de Ceremony en la radio alternativa actual
En el presente ciclo de 2026, la vigencia de Ceremony se confirma por su constante presencia en las plataformas de consumo digital y en las listas de reproducción dedicadas al legado del rock británico. La canción ha sido objeto de estudio en diversos formatos de análisis musical, destacando que su estructura de tres acordes básicos posee una potencia emocional inigualable. El impacto de la obra se manifiesta también en las numerosas versiones realizadas por bandas de las décadas de los 90 y 2000, tales como Radiohead, Galaxie 500 y The Killers, quienes han reconocido en esta pista una fuente de inspiración técnica primordial.La preservación del catálogo de New Order es una prioridad para la industria actual, que ha lanzado recientemente ediciones remasterizadas del sencillo bajo el código FAC 33. La honestidad interpretativa de los integrantes tras la pérdida de su líder es el valor más apreciado por una audiencia que reconoce en Ceremony el inicio de una de las carreras más exitosas y duraderas de la música popular. Al cumplirse 45 años de este lanzamiento, la figura de la banda de Manchester se consolida como un ejemplo de resiliencia profesional, reafirmando que la música tiene la capacidad de transformar la tragedia en un nuevo horizonte creativo.
En un acontecimiento que parecía imposible, los legendarios y enemistados fundadores de Joy Division y New Order, Bernard Sumner y Peter Hook, han roto años de silencio para participar en una nueva y definitiva biografía que repasa su monumental legado: Joy Division and New Order: Album by Album.
Desde la amarga salida de Hook de New Order en 2007, la relación entre ambos músicos ha estado marcada por disputas públicas y legales. Ahora, por primera vez en casi dos décadas, ambos ofrecen sus perspectivas en un mismo proyecto, creando una autopsia disco por disco de una de las trayectorias más influyentes y fracturadas de la música.
Dos caras de una historia dividida
El libro aborda la traumática transición de la oscuridad de Joy Division a la reinvención electrónica de New Order tras el suicidio de Ian Curtis en 1980. Sumner reflexiona sobre ese momento como una lucha: “De repente habíamos perdido a Ian… Luego, las cortinas se abrieron gradualmente a través de la propia evolución de la música”.
Hook, fiel a su estilo directo, ofrece una visión más cruda de la dinámica interna de la banda: “Era como una nave espacial de la que no podías salir. Pon a cuatro personas en una habitación haciendo cualquier cosa e, inevitablemente, algo va a pasar”.
El libro funciona como una historia oral, contando también con entrevistas a figuras clave como el legendario diseñador Peter Saville y el productor Stephen Street, arquitectos del sonido y la estética de Factory Records.
¿Y la reunión?
Quizás lo más importante para los fans es que la biografía no evita la pregunta del millón: la posibilidad de una reunión de la formación clásica. Aunque New Order ha continuado con éxito sin Hook, el formato del libro permite a ambos evaluar si su historia compartida pesa más que décadas de conflictos.
Este libro no es solo un repaso a un catálogo legendario, sino el documento más cercano a una tregua en una de las guerras civiles más largas del rock.
Peter Hook revive el álbum de New Order que marcó el principio del fin.
Peter Hook & The Light, la banda liderada por el bajista y cofundador de Joy Division y New Order, ha anunciado una nueva gira por Norteamérica para el año 2026. Durante este tour, la agrupación interpretará de manera íntegra el álbum de New Order de 2001, ‘Get Ready’, además de una selección de otros éxitos de ambas bandas legendarias.
La gira constará de 21 fechas y comenzará el 23 de agosto de 2026 en Cleveland, con paradas programadas en ciudades como Toronto, Chicago, Brooklyn, Los Ángeles y Washington, D.C.
Una mirada a un álbum “subestimado”
Peter Hook describió ‘Get Ready’ como un “disco de luna de miel”, cuya creación fue un proceso muy disfrutable. En un comunicado, el músico reflexionó sobre la importancia del álbum y la dinámica interna de la banda en aquel entonces.
“Mirando hacia atrás, fue muy agradable de hacer y creo que está masivamente subestimado”, afirmó Hook. “Barney [Bernard Sumner] y yo nos convertimos en una ‘pareja de poder’ en Manchester durante la grabación, pero, tristemente, los viejos problemas reaparecieron cuando empezamos a tocar en vivo. La suerte ya estaba echada desde entonces”, confesó el bajista.
Hook también expresó su entusiasmo por volver a tocar estas canciones, muchas de las cuales no fueron interpretadas en vivo en su momento. “Estoy deseando tocar todos los temas. The Light brillará a través de ellos…”, concluyó.
Esta gira continúa la tradición de Peter Hook & The Light de revivir álbumes completos del catálogo de sus bandas anteriores, una práctica que ha sido aclamada por los fans por ofrecer la oportunidad de escuchar en vivo material que New Order raramente interpreta. El repertorio se complementará con un set de clásicos de Joy Division.